======== Poemas ======== `Federico García Lorca, A las cinco de la tarde `_ (accessed Nov 2020). La cogida y la muerte --------------------- | A las cinco de la tarde. | Eran las cinco en punto de la tarde. | Un niño trajo la blanca sábana | a las cinco de la tarde. | Una espuerta de cal ya prevenida | a las cinco de la tarde. | Lo demás era muerte y sólo muerte | a las cinco de la tarde. | | El viento se llevó los algodones | a las cinco de la tarde. | Y el óxido sembró cristal y níquel | a las cinco de la tarde. | Ya luchan la paloma y el leopardo | a las cinco de la tarde. | Y un muslo con un asta desolada | a las cinco de la tarde. | Comenzaron los sones de bordón | a las cinco de la tarde. | Las campanas de arsénico y el humo | a las cinco de la tarde. | En las esquinas grupos de silencio | a las cinco de la tarde. | ¡Y el toro solo corazón arriba! | a las cinco de la tarde. | Cuando el sudor de nieve fue llegando | a las cinco de la tarde | cuando la plaza se cubrió de yodo | a las cinco de la tarde, | la muerte puso huevos en la herida | a las cinco de la tarde. | A las cinco de la tarde. | A las cinco en Punto de la tarde. | | Un ataúd con ruedas es la cama | a las cinco de la tarde. | Huesos y flautas suenan en su oído | a las cinco de la tarde. | El toro ya mugía por su frente | a las cinco de la tarde. | El cuarto se irisaba de agonía | a las cinco de la tarde. | A lo lejos ya viene la gangrena | a las cinco de la tarde. | Trompa de lirio por las verdes ingles | a las cinco de la tarde. | Las heridas quemaban como soles | a las cinco de la tarde, | y el gentío rompía las ventanas | a las cinco de la tarde. | A las cinco de la tarde. | ¡Ay, qué terribles cinco de la tarde! | ¡Eran las cinco en todos los relojes! | ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! Los motivos del lobo -------------------- Copiado de `Poemas del Alma `_ Nov 2020. | El varón que tiene corazón de lis, | alma de querube, lengua celestial, | el mínimo y dulce Francisco de Asís, | está con un rudo y torvo animal, | bestia temerosa, de sangre y de robo, | las fauces de furia, los ojos de mal: | el lobo de Gubbia, el terrible lobo, | rabioso, ha asolado los alrededores; | cruel ha deshecho todos los rebaños; | devoró corderos, devoró pastores, | y son incontables sus muertes y daños. | | Fuertes cazadores armados de hierros | fueron destrozados. Los duros colmillos | dieron cuenta de los más bravos perros, | como de cabritos y de corderillos. | | Francisco salió: | al lobo buscó | en su madriguera. | Cerca de la cueva encontró a la fiera | enorme, que al verle se lanzó feroz | contra él. Francisco, con su dulce voz, | alzando la mano, | al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano | lobo! El animal | contempló al varón de tosco sayal; | dejó su aire arisco, | cerró las abiertas fauces agresivas, | y dijo: ¡Está bien, hermano Francisco! | ¡Cómo! exclamó el santo. ¿Es ley que tú vivas | de horror y de muerte? | ¿La sangre que vierte | tu hocico diabólico, el duelo y espanto | que esparces, el llanto | de los campesinos, el grito, el dolor | de tanta criatura de Nuestro Señor, | no han de contener tu encono infernal? | ¿Vienes del infierno? | ¿Te ha infundido acaso su rencor eterno | Luzbel o Belial? | Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el invierno, | y es horrible el hambre! En el bosque helado | no hallé qué comer; y busqué el ganado, | y en veces comí ganado y pastor. | ¿La sangre? Yo vi más de un cazador | sobre su caballo, llevando el azor | al puño; o correr tras el jabalí, | el oso o el ciervo; y a más de uno vi | mancharse de sangre, herir, torturar, | de las roncas trompas al sordo clamor, | a los animales de Nuestro Señor. | Y no era por hambre, que iban a cazar. | Francisco responde: En el hombre existe | mala levadura. | Cuando nace viene con pecado. Es triste. | Mas el alma simple de la bestia es pura. | Tú vas a tener | desde hoy qué comer. | Dejarás en paz | rebaños y gente en este país. | ¡Que Dios melifique tu ser montaraz! | Está bien, hermano Francisco de Asís. | Ante el Señor, que todo ata y desata, | en fe de promesa tiéndeme la pata. | El lobo tendió la pata al hermano | de Asís, que a su vez le alargó la mano. | Fueron a la aldea. La gente veía | y lo que miraba casi no creía. | Tras el religioso iba el lobo fiero, | y, baja la testa, quieto le seguía | como un can de casa, o como un cordero. | | Francisco llamó la gente a la plaza | y allí predicó. | Y dijo: He aquí una amable caza. | El hermano lobo se viene conmigo; | me juró no ser ya vuestro enemigo, | y no repetir su ataque sangriento. | Vosotros, en cambio, daréis su alimento | a la pobre bestia de Dios. ¡Así sea!, | contestó la gente toda de la aldea. | Y luego, en señal | de contentamiento, | movió testa y cola el buen animal, | y entró con Francisco de Asís al convento. | | \* | | Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo | en el santo asilo. | Sus bastas orejas los salmos oían | y los claros ojos se le humedecían. | Aprendió mil gracias y hacía mil juegos | cuando a la cocina iba con los legos. | Y cuando Francisco su oración hacía, | el lobo las pobres sandalias lamía. | Salía a la calle, | iba por el monte, descendía al valle, | entraba en las casas y le daban algo | de comer. Mirábanle como a un manso galgo. | Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo | dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo, | desapareció, tornó a la montaña, | y recomenzaron su aullido y su saña. | Otra vez sintióse el temor, la alarma, | entre los vecinos y entre los pastores; | colmaba el espanto los alrededores, | de nada servían el valor y el arma, | pues la bestia fiera | no dio treguas a su furor jamás, | como si tuviera | fuegos de Moloch y de Satanás. | | Cuando volvió al pueblo el divino santo, | todos lo buscaron con quejas y llanto, | y con mil querellas dieron testimonio | de lo que sufrían y perdían tanto | por aquel infame lobo del demonio. | | Francisco de Asís se puso severo. | Se fue a la montaña | a buscar al falso lobo carnicero. | Y junto a su cueva halló a la alimaña. | "En nombre del Padre del sacro universo, | conjúrote" dijo, "¡oh lobo perverso!, | a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal? | Contesta. Te escucho." | Como en sorda lucha, habló el animal, | la boca espumosa y el ojo fatal: | Hermano Francisco, no te acerques mucho... | Yo estaba tranquilo allá en el convento; | al pueblo salía, | y si algo me daban estaba contento | y manso comía. | Mas empecé a ver que en todas las casas | estaban la Envidia, la Saña, la Ira, | y en todos los rostros ardían las brasas | de odio, de lujuria, de infamia y mentira. | Hermanos a hermanos hacían la guerra, | perdían los débiles, ganaban los malos, | hembra y macho eran como perro y perra, | y un buen día todos me dieron de palos. | Me vieron humilde, lamía las manos | y los pies. Seguía tus sagradas leyes, | todas las criaturas eran mis hermanos: | los hermanos hombres, los hermanos bueyes, | hermanas estrellas y hermanos gusanos. | Y así, me apalearon y me echaron fuera. | Y su risa fue como un agua hirviente, | y entre mis entrañas revivió la fiera, | y me sentí lobo malo de repente; | mas siempre mejor que esa mala gente. | y recomencé a luchar aquí, | a me defender y a me alimentar. | Como el oso hace, como el jabalí, | que para vivir tienen que matar. | Déjame en el monte, déjame en el risco, | déjame existir en mi libertad, | vete a tu convento, hermano Francisco, | sigue tu camino y tu santidad. | | El santo de Asís no le dijo nada. | Le miró con una profunda mirada, | y partió con lágrimas y con desconsuelos, | y habló al Dios eterno con su corazón. | El viento del bosque llevó su oración, | que era: Padre nuestro, que estás en los cielos... *Rubén Darío* Balada de Claribel ------------------ `Enlace (Poemas del Alma) `_ *Franz Tamayo* Suicide in the trenches ----------------------- *Sigfried Sasoon* | I knew a simple soldier boy | Who grinned at life in empty joy, | Slept soundly through the lonesome dark, | And whistled with the early lark. | | In winter trenches, cowed and glum, | With crumps and lice and lack of rum, | He put a bullet through his brain. | No one spoke of him again. | | You smug-faced crowds with kindling eye | Who cheer when soldier lads march by, | Sneak home and pray you'll never know | The hell where youth and laughter go. Pólvora mojada -------------- *Benjamin Chávez* de `lyrikline `_ | Un instante a solas y ya garabateo versos. | La respiración agitada, | saltos de mata por palabras enmarañadas | o la visión parcelada del explorador que se desliza sigiloso | a ras del suelo | intentando no ahuyentar. | | Pobre aventura de la dicción y el grafito | a menudo olvidamos que | la caligrafía es un arte mayor —y queda la fauna librada a su suerte.